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miércoles, 24 de junio de 2009

Lástima que no uso gel

Encontré este producto en Waldo's:


Juro que captó mi atención porque de reojo leí "Celtic Frost". Jaja.

miércoles, 10 de junio de 2009

Yo no quería postear

Porque el metallicocentrismo me tiene paralizada, no he sabido iniciar una conversación con la gente que no tenga que ver con el maravilloso setlist del sábado o con la guitarra de Drácula de Kirk Hammet o con One o con The memory remains o con el helicóptero o con The memory remains o con Robert Trujillo o con The memory remains. En la tocadita de anoche en Cuautepec (ahí donde termina el arcoiris), donde se congregaron punks, metaleros y emos por igual, me encontré a mucha gente que se lamentaba por haber comprado boleto para el jueves, ese concierto que, según dicen, "no era de fans", pero estuvo chido.

Todos mis amigos y yo sentimos la nostalgia. Es rarísimo volver a sentarse a un salón de clases cerrado después de haber sentido el aire del foro Sol en los labios. Ese sentimiento de que ya fue, ya pasó. No puedo esperar a que salga el devedé para verlo una y otra y otra vez.

Pronto: posts post-Metallica. Y si encuentro el cable de mi celular, fotitos.

domingo, 7 de junio de 2009

Ayer


Ése ha sido el mejor concierto de todos. Todavía siento escalofríos.


Aquí el setlist (que tomé prestado de Sangre de Metal :)

viernes, 5 de junio de 2009

Metallica

Hijos, pero qué bello. Todo fue tan repentino y lleno de acciones desesperadas para llegar al concierto tipo Detroit Rock City. Mi celular se murió y no pude sacar ni una fotito, pero así lo disfruté más. Robert Trujillo aventó miles de plumillas justo donde yo estaba y todo se convirtió en un revolcadero de piernas, brazos y greñas; así como cuando rompen la piñata y los niños se avientan para agarrar dulces, sólo que con sujetos mucho más grandes, malotes y desesperados. Lo amé. Hacía mucho, mucho tiempo que me moría por estar presente durante el intro de El éxtasis del oro, ésa que canto cuando voy manejando. Y las explosiones en One y las flamas gigantes que quemaban lindo la cara y la pantallas gigantes y las guitarras de Ouija y las arrugas de Lars. Kirk Hammet y Robert Trujillo igualitititos que en las fotos.

La sed después de un concierto es insoportable. El dolor en los pies. Sólo he dormido unas dos horas (¿Alguna vez han tenido tanto sueño que ven cosas que no están ahí? Por ejemplo, confundir un señalamiento de tránsito con un hombre de gorra que camina con las manos en las bolsas o ver un espacio entre un Oxxo y un poste como un tráiler gigantesco, como me pasó a mí). Pero me siento tan felizmente cansada, con playera de la viborita del álbum negro y todo, regresando de la clase de las 7 de la mañana donde seguramente todos piensan en una resaca. Aún no puedo abrir bien los ojos y eso se siente bien.

viernes, 8 de mayo de 2009

Buenas y malas noticias (para mí)

Buenas:

Tengo otra semana de vacaciones. ¿Por qué? Porque en mi pueblo han aumentado los casos de influenza y, por ende, la paranoia. Ahora sí voy a aprovechar para hacer todas esas cosas que nunca hago poniendo como pretexto la falta de tiempo: lavar toda esa montaña de ropa sucia que bloquea la entrada de mi cuarto, leer ese libro de Lovecraft que lleva siglos olvidado junto a mi cama, llevar a cabo el maratón de películas que todo mundo me recomienda (Zeitgeist... Mmm... ¿Ya dije Zeitgeist?), acomodar mis discos por orden alfabético y empezar a tomar ácido fólico (que, según leí, no sirve nomás para tener hijos sanos; también me sería de gran ayuda para no tener que regresar a la enfermería a la mitad de un concierto de Doro o de Testament. Además es la sustancia de moda en Ibiza).

Malas:

a) Se pospuso el concierto de DragonForce. He esperado por dicho evento casi tres años, desde aquel glorioso día en que me prestaron el Inhuman Rampage y Vadim Pruzhanov era mi único amor platónico, snif.

b) Hoy no nos quisieron vender alcohol que por la contingencia, que nomás en el DF se puede, que borrachos a bloguear el episodio a su casa. Pues ya qué.

domingo, 3 de mayo de 2009

El baterista

Hace muchos, muchos años, cuando todavía andaba de vestido grunge y botas y Eddie Vedder era mi único dios, me enamoré perdidamente de un mozalbete que tocaba la batería y era tan fanático de Nirvana que tenía una pequeña banda con la que covereaba todo el Nevermind. En ese entonces no era común que unos chicuelos como nosotros tuvieran celular ni tampoco que pasáramos horas pegados a la computadora platicando en el Messenger, así que todo el amorío adolescente tuvo que ser a la antigüita: dificilísimo, lleno de silencios incómodos, sin la oportunidad de enviarse mensajitos a las dos de la mañana para preguntar obviedades como "¿Qué haces?".

El tipo, que era como un año mayor que yo, estaba descubriendo el rock y empezó a dejarse el cabello largo, dibujaba fetos en sus cuadernos de la escuela y me contaba lo maravillosa que era la vida en la preparatoria: "Puedes tener hasta doce faltas por materia. Está chido, ¿no?". Fue en la época en que dejó la secundaria cuando empezó a cambiar a Kurt Cobain por Nightwish, abandonó su proyecto nirvanero y empezó a tocar "Matando güeros". Pero antes de eso ya habíamos tenido tiempo de caminar por las vías del tren y de ir a ver videos de Six Feet Under con sus amigos, me había contado de todas aquellas veces en que había soñado que estaba muerto, habíamos escrito horóscopos crudos y desalentadores para la gaceta de la secundaria y dibujado a nuestros maestros con todo y guitarras y baterías, como si fueran miembros de una banda de rock.

Muchas veces me he preguntado si de verdad llegamos a un acuerdo alguna vez o fueron puras imaginaciones mías. Podría jurar que una tarde, cuando la poca luz hacía ver al baterista como una araña, con todo y los cabellos alborotados alrededor de la cabeza, acordamos que seríamos algo así como novios. Lo que sí no recuerdo es cómo me sentí en ese momento: no sé si fui feliz, no sé si me dio igual, no sé cuáles eran mis planes a futuro ni a corto plazo. Éramos novios y ya.

Un día, a la hora del recreo, mientras esperaba en la fila de la cooperativa, mi amiga en turno empezó a preguntarme por él. A pesar de que hacía semanas que no lo veía y que el teléfono no sonaba, yo estaba contenta: somos novios, somos iguales, soy feliz. Y la felicidad no duró mucho, porque en ese momento el hermano del baterista se formó junto a mi amiga y a mí para comprar una torta y se me ocurrió preguntarle por él: ¿Y tu hermano? ¿Cómo está?

"Pues bien. Ya tiene novia."

Se acabó. Santo madrazo, Batman. Hasta la amiga en turno empezó a burlarse de mí. Yo no dejé de sonreír un instante, pretendí, con todas mis fuerzas, que no me importaba, que "él se lo perdía", que en realidad nunca había estado clavada con él y que en ese momento sólo me interesaba llegar hasta donde estaba la monja amargada que atendía la tiendita, cambiar dinero por una torta e irme a un rincón a comer. Y sí quería irme a un rincón, pero a llorar. Mis otros amigos, todos fans de Primus, se reían de la situación; imitaban las voces guturales y decían que era ventaja que aquél me hubiera abandonado, que para qué quería un novio que sólo me quería para hacer rituales y otros chistes bobos.

Cuando entré a la prepa, Kai Hansen se hizo parte de mi culto politeísta y las playeras estampadas empezaron a desplazar a los vestidos. El baterista y yo teníamos un acuerdo implícito y nos ignorábamos mutuamente aunque nos encontráramos a cada momento en los pasillos de la escuela y en las tocadas de metal. Él tocaba la batería, como siempre, sólo que ahora la playera de Hatebreed era su uniforme. Yo, que siempre había deseado cantar, ahora lo hacía con mi banda de heavy. Sus amigos eran amigos de mis amigos y parecía que nosotros no nos conocíamos. Todo normal. Lo había olvidado desde hacía mucho y Hatebreed nunca me gustó.

Hace como dos semanas se me ocurrió agregarlo al MySpace. Me aceptó. Ahora me dejó un comentario de esos todos cordiales, todos felices. Sigo pensando en qué clase de palabras cordiales le voy a escribir. Todo a manera de reconciliación, todo en forma de que he olvidado que fue mi novio pero yo nunca fui la suya, de que la época en que nos ignorábamos ha terminado, de que podemos volver a saludarnos de beso, alzar la mano cuando nos encontremos en la calle, ser amigos de hi5 y de Twitter. Hacer la declaración implícita de que ya no significamos nada el uno para el otro y así nos sentimos bien. ¿Mensajitos? No, ésos no.

miércoles, 22 de abril de 2009

martes, 24 de marzo de 2009

Pues yo no soy bajista ni guitarrista pero tengo una cámara


Un buen samaritano corrigió sus errores para hacerles la búsqueda más fácil. Si esos chicos consiguen lo que buscan, tal vez hasta podrían participar en la Batalla de las bandas ¿no?

lunes, 23 de marzo de 2009

Ahora soy Steve Harris


(Clic en la imagen pa verla bien)


martes, 17 de marzo de 2009

Tres días

1. Tengo un montón de líneas rojas y blancas en el escote porque soy una malhecha y me embadurné protector solar a lo loco. Me tiré al sol cual lagartija, con el reflejo del agua en los lentes oscuros, sin poder pensar claramente porque en el aire volaban, en perfecto desorden cronológico, canciones de Mötley Crüe, Pearl Jam, Rod Stewart y Pink Floyd. Mi celular se siente resbaloso porque lo tuve en las manos olorosas a coco y a cloro de alberca todo el tiempo, esperando mensajitos, a pesar de que con toda esa luz natural costaba mucho trabajo distinguir la pantalla. La cerveza me dio sueño y me dormí un ratote. Luego comí nopales.

2. Todos tenemos un tío setentero que, al vernos jóvenes y rockeros, busca enseñarnos todas esas bandas que ya eran grandes muchísimos años antes de que naciéramos. El mío me explicó por qué Pink Floyd son unos genios (afirmación irrebatible), me mostró un par de baladas románticas como "If loving you is wrong, I don´t want to be right" ("Te estás durmiendo, ¿verdad? ¿te traigo otra cerveza?"), se escandalizó cuando supo que no conocía a John Mayall (lo conozco ahora) y me encontró parecido con Mariska Veres:





3. Hoy volví a la cruda realidad de la rutina, con todo y mis rayas rojas y la tonada de Shocking Blue en la cabeza. Justo antes de poner un pie dentro de la escuela vi a lo lejos a un par de escuincles greñudos de playera metalera y botas negras. Cuando me acerqué más descubrí que eran mis amigos, quienes, a pesar de que no van a la misma escuela que yo, ahí estaban. Me propusieron saltarme mis horas de clase para irnos a "disfrutar de nuestra juventud" por ahí. Al apodado "Satanás" (bastante original) ya le prestan el carro, y ustedes saben que no hay nada más curioso que un vehículo atiborrado de adolescentes (volvemos a 1979). Pero mi segundo nombre es "Responsabilidad" (por lo menos a partir de hoy) y cambié horas de ocio por horas de aburrimiento en una clase donde el profesor adorna las proezas de Álvaro Obregón con soliloquios acerca de los jóvenes de hoy: "¿Para qué quieren tener novio ahorita? ¿Para estarse peleando con él? Luego andan todos despistados, todos lelos, pensando en que si aquél está enojado con utedes o que si anda con otra o qué sé yo. Mejor pónganse a estudiar".

martes, 3 de marzo de 2009

Zombie va al Maiden Fest

Antes de que Ágora tocara yo ya estaba sufriendo por el sol. Estaba a punto de comprarme una gorra bordada muy fea, cuando Ruy, el amigo con quien comparto la piel sensible, apareció con un envase de bloqueador en la bolsa. "Mujer prevenida vale por dos" le dije. Gracias Ruuuy. También los de Morbid Angel se pusieron rojitos. ¿Alguien más lo notó? ¿Sí? ¿No?

Yo sí soy de las que se meten hasta adelante porque a la mitad del concierto suele entrarme la desesperación y TENGO que meterme hasta adelante. Arthur Alan Gore me dice "Juventud, divino tesoro". Yo digo que nomás a veces, jaja. He aquí mis dos mejores fotos. Si toman en cuenta que poseo una camarita VGA, que no les cambié el tamaño y salieron minúsculas, que el codo de un tipo más alto que yo reposaba en mi cuello y que tengo pulso de maraquero, no están tan mal:




Amé los bailecitos de Janick Gers. Ahora no agarré nada (el año pasado salí con la muñequera de Steve Harris, que al principio estaba limpiecita y olía rico, pero después de enseñársela a mis amigos terminó oliendo a cigarro y sudor). ¿Quién más fue? Cuenten, cuenten.

lunes, 2 de marzo de 2009

En vez de hacer tarea, blogueo

Creo que son las siete de la mañana (¡Las siete! ¿Qué demonios hago yo despierta a esta hora?). Me desvié a esta computadora ajena porque olvidé el trabajo en equipo que prometí hacer el fin de semana yo sola: oigan, es que... no voy a poder reunirme con ustedes el sábado porque tengo cosas muy importantes que hacer (Iron Maiden, claro), pero les prometo que lunes yo traigo el resto del trabajo. Y chin, hoy es lunes y no hice ni madres y mis compañeritas de equipo no lo van a comprender porque no les gusta Iron Maiden ni Carcass (aunque Lauren Harris puede que sí). Entonces se supone que estoy trabajando, pero en cambio estoy escribiendo a lo beatnik en este teclado duro y mugroso. Al ratito posteo mis mejores fotos del concierto y más quejas de mis piernas y el dedo pequeño del pie derecho que tengo dormido desde ayer y mis hombros y mis brazos y las ojeras. Pero ah qué bonito fue. Es más, al diablo la tarea, la hago luego. Total.

viernes, 27 de febrero de 2009

Zombie conoce a un piloto

Piloto: Mi hermano también es metalero. Hace poco le compré una playera de Ch... Chi...

Yo: ¿Children of Bodom?

Piloto: Oh sí, eso. Mi hermano también fue a un concierto hace poco, en el foro Sol, de... ¿Cómo se llaman? Empieza con I...

Yo: Iron Maiden.

Piloto: Ah sí, eso, eso, eso.

Yo: De hecho van a regresar pronto. ¿Tu hermano va a ir?

Piloto: No sé, pero esos de Iron Maiden traen un avionzoooooote con una momia dibujada, un Boeing 757, y lo maneja el guitarrista o no sé quién ¿no? ¿no?


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Mañana es el día. Ahí nos vemos (sonrisita).

jueves, 5 de febrero de 2009

Multitud

Rodrigo dice que me encontró en un video del concierto de Iron Maiden del año pasado:



Ni siquiera yo sé si sí soy yo. Además, ¿por qué sería la única que no mira hacia la derecha? Con razón siempre dicen que ando en mi pedo.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Mensaje recibido hace un montón en el concierto de Judas Priest

Estoy levantando un vaso amarillo de POP CORN, estoy del lado izquierdo del escenario junto a un chavo de negro y junto a unos borrachos.

Obviamente, nunca encontré a mi amigo.

miércoles, 21 de enero de 2009

Ya, un sueño y ya

Una voz extraña me decía que tenía que entrevistar a Slash por teléfono. Yo me ponía muy nerviosa porque no sabía ni qué demonios le iba a preguntar y además me encontraba en medio de una comida sumamente ruidosa. El teléfono sonaba y ahí estaba él, saludándome. Le hacía la típica pregunta, algo sobre sus fans mexicanos, en un inglés muy fluido, según yo. Él empezaba a hablar y a hablar y yo no le entendía nada porque a mi alrededor todos gritaban. Optaba por darle el avión y le preguntaba otra cosa, algo sobre sus visitas a México. Entonces él hablaba y hablaba y yo no entendía nada y me enojaba mucho porque a nadie en la habitación le importaba "mi trabajo", creían que era una simple broma, no me dejaban oír y además le subían el volúmen al estéreo. No alcancé a llorar de coraje ni a hacer berrinche porque desperté, jeje.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Profes creyentes

Profesora de Arte: ¿Tú eres católica, Zombie?

Yo: Pues no...

Profesora de Arte: Pero sí eres creyente, ¿no?

Yo:Negrita Pues no...

Profesora de Arte: ¡Muy mal! La fe es importantísima. Sin fe no hay nada. ¡Nada! Después voy a hablar contigo sobre eso...

Yo: Seh...

Recuerdo con cariño mi playera de Slayer perdida. Era aquella tan bonita con la portada del Christ Illusion, que además de que todos mis amigos me la chuleaban, tenía un gran valor
sentimental. También recuerdo, no con tanto cariño, mi clase de lectura y redacción impartida por un cristiano cincuentón que insistía en olerme las manos cada vez que me veía para asegurarse de que no hubiera estado fumando. Él veía con horror el Yisuscraist sin brazos de mi playera, señalaba al cielo y decía "verdad buena, verdad buena". Empiezo a sospechar de él, de seguro se la robó cuando todavía estaba colgadita en el tendedero y olorosa a Downy.

Mañana no tengo clases aunque se supone que la educación es laica y la virgen de Guadalupe no tiene nada que ver con nosotros. Seguramente mis profesores se van a ir de rodillas, pero a la taza del baño.

(Gracias Migraña por recordarme todo el temita, jeje. No somos los únicos.)

martes, 2 de diciembre de 2008

Ya volví, ya volví

Gracias a todos por sus buenos deseos para mi examen. Creo que funcionaron, porque siempre sí lo pasé a pesar de las distracciones (bendita seas, memoria fotográfica).

Ayer empecé la limpieza de mi recámara (y digo que empecé porque limpiar mi cuarto es una tarea interminable y difícil). Además de encontrar toneladas de basura, cartas de amor antiguas (tanto las que no envié como las que recibí) y miles de flyers de conciertos, descubrí una lista que hice hace como dos años en la que escribí algunas cosas importantes que hice mientras Vicente Fox era presidente. Dice así:

Durante el gobierno de Fox, yo:

- Descubrí el metal

- Me enamoré tontamente por primera vez

- Recibí mi primer insignificante beso

- Vi a los Rolling Stones en vivo antes de que se momificaran más

- Me enamoré sabiamente por primera vez

- Vi Naranja Mecánica

- Compré mi primera revista de rock y supe que lo mío era escribir

- Fui a mi primer concierto (The Cranberries en el Auditorio Nacional)


Claro que hice muchísimas otras cosas, pero ésas son las que recordé. El babotas de Fox ni se imagina todo lo que ocurrió durante su sexenio.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Yo tenía una foto con Alberto Pimentel

Pero una computadora malévola se volvió en mi contra así como en Yo, Robot y la borró después de una formateada masiva.

Mañana viene Transmetal a mi pueblo. Tengo un par de amigos que tienen un montón de pretextos para no ir: que no tienen dinero, que tienen que acompañar su novia a Tlahuelilpa, que justo a esa hora van a pasar una película buenísima en el 7 (doblada al Español, claro), que no han lavado su ropa metalera y prefieren quedarse en casa antes de aparecerse por ahí vestidos de simples mortales o que están cansados y tienen gripa. Yo no los entiendo: se la pasan quejándose de que no hay nada que hacer en este lugar olvidado por dios y el día en que sí hay se enferman, tienen miles de compromisos importantísimos o los invade la abulia. ¿Pues qué tenemos 50 años o qué?

Yo sí voy a ir. Y me voy a tomar otra foto con el Pimentel, a ver si se deja.

viernes, 31 de octubre de 2008