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lunes, 1 de junio de 2009

Yo quería postear

Pero pero pero. Mejor escribo en mi diario los dramas y cosas adolescentoides, cosas que ustedes no pueden saber, cosas peligrosas.

viernes, 8 de mayo de 2009

Buenas y malas noticias (para mí)

Buenas:

Tengo otra semana de vacaciones. ¿Por qué? Porque en mi pueblo han aumentado los casos de influenza y, por ende, la paranoia. Ahora sí voy a aprovechar para hacer todas esas cosas que nunca hago poniendo como pretexto la falta de tiempo: lavar toda esa montaña de ropa sucia que bloquea la entrada de mi cuarto, leer ese libro de Lovecraft que lleva siglos olvidado junto a mi cama, llevar a cabo el maratón de películas que todo mundo me recomienda (Zeitgeist... Mmm... ¿Ya dije Zeitgeist?), acomodar mis discos por orden alfabético y empezar a tomar ácido fólico (que, según leí, no sirve nomás para tener hijos sanos; también me sería de gran ayuda para no tener que regresar a la enfermería a la mitad de un concierto de Doro o de Testament. Además es la sustancia de moda en Ibiza).

Malas:

a) Se pospuso el concierto de DragonForce. He esperado por dicho evento casi tres años, desde aquel glorioso día en que me prestaron el Inhuman Rampage y Vadim Pruzhanov era mi único amor platónico, snif.

b) Hoy no nos quisieron vender alcohol que por la contingencia, que nomás en el DF se puede, que borrachos a bloguear el episodio a su casa. Pues ya qué.

sábado, 2 de mayo de 2009

Sueño doble

1. Entraba a una tienda de revistas. Echaba un vistazo entre Nocturnas, Rolling Stones y R&Rs, hasta que me decidía por una Gótica que tenía a Human Drama en la portada. Tenía que pagarla en caja primero, así que le pagaba al encargado diecisiete pesos y él, en vez de entregarme mi revista, me daba una caja grande de Ferrero Rocher. Oiga, pero yo no compré esto, le decía. "Ah sí, disculpe señorita, ¿puede tomar su revista del aparador otra vez?". Entonces yo volvía a buscar mi Gótica pero ya no estaba. Trataba de buscar alguna otra que me interesara, pero ahora sólo había puras Proceso y una Selecciones miniatura. Me daba por vencida y salía de la tienda sin el dinero que ya había pagado. Una vez afuera, conocía a un grupo de chamacos que me invitaban a cantar canciones de Vaselina con ellos. A mí me tocaba hacer la voz de John Travolta porque era la más grave y yo lo hacía sin rechistar, a pesar de que odiaba la película (En la vida real me tocó actuar en la obra de Vaselina cuando salí de la secundaria. Todo un trauma que es asunto de otro post).

2. Tenía dos peceras juntas, una con muchos peces pequeños y otra con un solo pez grande parecido a un pejelagarto. Yo estaba viendo a los peces nadar cuando sonaba mi celular y me colocaba el manos libres, que se atoraba entre los filtros de las peceras. Entonces el pejelagarto saltaba, mordía el cable de mis audífonos, me hacía meter la cabeza a su pecera, saltaba hacia los peces pequeños y se los empezaba a comer. Yo no podía zafarme y veía cómo el pescadote devoraba a los pececitos sin poder hacer nada. De alguna forma lograba alcanzar una red para sacarlo de la pecera, pero cuando lo hacía ya era demasiado tarde: sólo quedaban colas y aletas en el fondo de la pecera. Me ponía a llorar.

Cuando desperté, me alegré de no haber perdido dinero ni a mis pececitos. Fin.

Ahora sí, dejen sus interpretaciones en los comentarios. La más acertada gana un premio sorpresa (tan sorpresa que aún no sé qué será).

miércoles, 29 de abril de 2009

El mundo exterior

Hoy salí a la calle después de tres días de encierro voluntario, armada con un tapabocas confeccionado con un paliacate (muy revolucionario) y un billete de cincuenta pesos que se veía tan nuevo que era difícil no confiar en que era virgen y no contenía ni un virus. No pasaron más de tres minutos cuando me sentí terriblemente insegura y deseé regresar a casa, donde estaba segura de que todo lo que había estaba libre de influenza y mis pertenencias sólo habían sido tocadas por mí. Cuando me detuve en la gasolinera me cubrí exageradamente la cara y recibí con horror el cambio de mi billete (dos monedas de a diez). Después, cuando tomé la decisión de deshacerme de mis angustias, me quité el tapabocas y, al aspirar profundo, sentí tierra y polvo en la nariz, en la garganta, en los pulmones. Me lo volví a poner.

En el mundo virtual no existen los virus ni la gripe, así que me hice una cuenta en Second Life. Me tardé mil horas en diseñar mi avatar: que si el cabello castaño, que si muchas nalgas, que si pecas en la cara. Luego, cuando me encontré rodeada de "gente", descubrí que todos eran altísimos y yo era una pequeña niña con vestido de bolitas. Ya después hice un par de amigas que me explicaron cómo cambiar y me convertí en una chica gótica muy alta y pálida, con vestido de malla y todo. Luego fuimos la playa a buscar chicos lindos. Luego me aburrí y me fui a ver si puso la marrana (juar juar, ¿entendieron? la marrana, juar juar).

Ahora que estoy de vuelta en el mundo real lamento no haberme dado una vuelta por Blockbuster. Quizá llene mi vacío con comida, quizá lea todos esos libros que tengo pendientes. Tal vez aproveche para hacer todo lo que tenía que hacer desde hace meses y ordene mis discos en orden alfabético o acomode todas mis revistas en el baúl. O a lo mejor me quedo aquí sentada, conviviendo con algunos de ustedes vía Messenger.

lunes, 27 de abril de 2009

Sugestión

Estuve perfectamente sana hasta que anoche se me ocurrió ver las noticias. Hoy, casualmente, me arde la garganta. ¿Cuánto tiempo me queda antes de que nadie quiera besarme?

En otras noticias, admiren mi tatuaje temporal:


Es una serpiente enroscada en una flor. Tan elegante.


viernes, 24 de abril de 2009

Hoy fui a dos toquines, saludé a un montón de gente de beso y abracé a unos cuantos

Y la pregunta obligada es: ¿Me voy a morir?

O bueno, no.

domingo, 25 de enero de 2009

Mandarina

Korn (sí, Korn, como decidió autonombrarse) me pidió que le pelara una mandarina. Clavé mi uña en la cáscara y el jugo saltó directo a mi ojo derecho (como en aquel episodio de la limonada). Ardor, lágrimas, gritos. No pude abrirlo hasta que me lavé con abundante agua. Malditos cítricos.

sábado, 18 de octubre de 2008

Mentas

A mí no me gusta saborear las mentas justo después de comer tacos porque prefiero conservar el sabor a suadero en mi boca un poco más de tiempo. Además no me dan confianza los mensajes pesimistas que incluyen en el empaque:


Quizá si las abro la desgracia inunde el pueblo, así como con la caja de Pandora. Tengo miedo.

viernes, 26 de septiembre de 2008

El peligro de comer paleta y mandar mensajitos al conducir


Por eso estamos como estamos.