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lunes, 1 de junio de 2009
Yo quería postear
Pero pero pero. Mejor escribo en mi diario los dramas y cosas adolescentoides, cosas que ustedes no pueden saber, cosas peligrosas.
Etiquetas:
autodestrucción,
el amor esa palabra,
peligro,
teenage angst
lunes, 9 de febrero de 2009
Perder el miedo
Google dice: "miedo patológico a perder el poder o a ser vulnerable", "perder el miedo a invertir", "perder el miedo a equivocarse", "perder el miedo de vender en Internet". Nada que pueda ayudarme. Yo más bien le temo a la oscuridad después de hablar con mis amigos sobre mecánica cuántica o después de escuchar los mensajes ocultos en las canciones de Pink Floyd. Una noche, a eso de las tres o cuatro, desperté con un hambre endemoniada. Mi miedo a la oscuridad me detuvo, no me atreví a asaltar la cocina en la penumbra y mejor me comí unos Doritos rancios que encontré en un rincón de la recámara. También le temo a algunas canciones, como la de "The power to believe" de King Crimson, a una de Air y a un par del soundtrack de Donnie Darko. Y si se me ocurre escucharlas en la oscuridad es aún peor. I have a constant fear someone´s always near. Maiden sabe qué onda con mi miedo. Además le temo al sonambulismo. No soporto la idea de levantarme a hacer o decir cosas mientras duermo. Dicen quienes me han visto dormida que a veces me siento en la cama, señalo cosas y balbuceo incoherencias como "Es un poeta contemporáneo" o "Can I get your autograph?". Aunque mis temores no son constantes y aparecen sólo cuando me siento sola, vulnerable o alguien menciona la teoría de cuerdas justo antes de dormir.
Hay otros miedos. Algunos me han privado de placeres inefables y logros extraordinarios a mi corta edad. Otros han provocado decepciones propias y de mis amigos. He dejado de actuar por puro miedo. Me bajé varias veces por las escaleras en vez de saltar del trampolín porque el temor a las alturas me rebasaba. La oscuridad no es nada comparada con el rechazo, el fracaso y el dolor. A veces me detengo porque sé que no voy a alcanzar el autobús, porque no puedo pasar de la tercera línea, porque mi experiencia es breve, porque no soy carismática ni platicadora ni tengo voz de sirena. Ésos son los peores. Por lo menos ahora intento estorbarle a la gente tempranito en la mañana, poner más discos y correr más. Yo no sé si es la edad. Me extraña que se le preste más atención al miedo que causa convertirse en adolescente que al de convertirse en adulto. Cuando se es un jovencito ni se siente. En cambio, cuando uno crece, hay más presión, más opciones y acontecimientos decisivos, más miedos inexplicables.
(Acabo de beber un buen vaso de Pepto Bismol)
Hay otros miedos. Algunos me han privado de placeres inefables y logros extraordinarios a mi corta edad. Otros han provocado decepciones propias y de mis amigos. He dejado de actuar por puro miedo. Me bajé varias veces por las escaleras en vez de saltar del trampolín porque el temor a las alturas me rebasaba. La oscuridad no es nada comparada con el rechazo, el fracaso y el dolor. A veces me detengo porque sé que no voy a alcanzar el autobús, porque no puedo pasar de la tercera línea, porque mi experiencia es breve, porque no soy carismática ni platicadora ni tengo voz de sirena. Ésos son los peores. Por lo menos ahora intento estorbarle a la gente tempranito en la mañana, poner más discos y correr más. Yo no sé si es la edad. Me extraña que se le preste más atención al miedo que causa convertirse en adolescente que al de convertirse en adulto. Cuando se es un jovencito ni se siente. En cambio, cuando uno crece, hay más presión, más opciones y acontecimientos decisivos, más miedos inexplicables.
(Acabo de beber un buen vaso de Pepto Bismol)
Etiquetas:
autodestrucción,
juventud,
miedo
viernes, 17 de octubre de 2008
Había posteado algo sobre mi angustia adolescente, pero mejor lo quité
Aunque, bueno, incluía el video de Jeremy.
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autodestrucción,
escuela
domingo, 28 de septiembre de 2008
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