domingo, 25 de enero de 2009

Mandarina

Korn (sí, Korn, como decidió autonombrarse) me pidió que le pelara una mandarina. Clavé mi uña en la cáscara y el jugo saltó directo a mi ojo derecho (como en aquel episodio de la limonada). Ardor, lágrimas, gritos. No pude abrirlo hasta que me lavé con abundante agua. Malditos cítricos.

3 comentarios:

Générique dijo...

Mala situación... ¿has intentado voltear a otro lado antes de clavarle las uñas?



¡Sonríe!

Chava dijo...

jajaj no mames que pedo con ese consejo pfffff

Fire_tony dijo...

Hecharle zumo a la banda no tiene precio...