domingo, 3 de mayo de 2009

El baterista

Hace muchos, muchos años, cuando todavía andaba de vestido grunge y botas y Eddie Vedder era mi único dios, me enamoré perdidamente de un mozalbete que tocaba la batería y era tan fanático de Nirvana que tenía una pequeña banda con la que covereaba todo el Nevermind. En ese entonces no era común que unos chicuelos como nosotros tuvieran celular ni tampoco que pasáramos horas pegados a la computadora platicando en el Messenger, así que todo el amorío adolescente tuvo que ser a la antigüita: dificilísimo, lleno de silencios incómodos, sin la oportunidad de enviarse mensajitos a las dos de la mañana para preguntar obviedades como "¿Qué haces?".

El tipo, que era como un año mayor que yo, estaba descubriendo el rock y empezó a dejarse el cabello largo, dibujaba fetos en sus cuadernos de la escuela y me contaba lo maravillosa que era la vida en la preparatoria: "Puedes tener hasta doce faltas por materia. Está chido, ¿no?". Fue en la época en que dejó la secundaria cuando empezó a cambiar a Kurt Cobain por Nightwish, abandonó su proyecto nirvanero y empezó a tocar "Matando güeros". Pero antes de eso ya habíamos tenido tiempo de caminar por las vías del tren y de ir a ver videos de Six Feet Under con sus amigos, me había contado de todas aquellas veces en que había soñado que estaba muerto, habíamos escrito horóscopos crudos y desalentadores para la gaceta de la secundaria y dibujado a nuestros maestros con todo y guitarras y baterías, como si fueran miembros de una banda de rock.

Muchas veces me he preguntado si de verdad llegamos a un acuerdo alguna vez o fueron puras imaginaciones mías. Podría jurar que una tarde, cuando la poca luz hacía ver al baterista como una araña, con todo y los cabellos alborotados alrededor de la cabeza, acordamos que seríamos algo así como novios. Lo que sí no recuerdo es cómo me sentí en ese momento: no sé si fui feliz, no sé si me dio igual, no sé cuáles eran mis planes a futuro ni a corto plazo. Éramos novios y ya.

Un día, a la hora del recreo, mientras esperaba en la fila de la cooperativa, mi amiga en turno empezó a preguntarme por él. A pesar de que hacía semanas que no lo veía y que el teléfono no sonaba, yo estaba contenta: somos novios, somos iguales, soy feliz. Y la felicidad no duró mucho, porque en ese momento el hermano del baterista se formó junto a mi amiga y a mí para comprar una torta y se me ocurrió preguntarle por él: ¿Y tu hermano? ¿Cómo está?

"Pues bien. Ya tiene novia."

Se acabó. Santo madrazo, Batman. Hasta la amiga en turno empezó a burlarse de mí. Yo no dejé de sonreír un instante, pretendí, con todas mis fuerzas, que no me importaba, que "él se lo perdía", que en realidad nunca había estado clavada con él y que en ese momento sólo me interesaba llegar hasta donde estaba la monja amargada que atendía la tiendita, cambiar dinero por una torta e irme a un rincón a comer. Y sí quería irme a un rincón, pero a llorar. Mis otros amigos, todos fans de Primus, se reían de la situación; imitaban las voces guturales y decían que era ventaja que aquél me hubiera abandonado, que para qué quería un novio que sólo me quería para hacer rituales y otros chistes bobos.

Cuando entré a la prepa, Kai Hansen se hizo parte de mi culto politeísta y las playeras estampadas empezaron a desplazar a los vestidos. El baterista y yo teníamos un acuerdo implícito y nos ignorábamos mutuamente aunque nos encontráramos a cada momento en los pasillos de la escuela y en las tocadas de metal. Él tocaba la batería, como siempre, sólo que ahora la playera de Hatebreed era su uniforme. Yo, que siempre había deseado cantar, ahora lo hacía con mi banda de heavy. Sus amigos eran amigos de mis amigos y parecía que nosotros no nos conocíamos. Todo normal. Lo había olvidado desde hacía mucho y Hatebreed nunca me gustó.

Hace como dos semanas se me ocurrió agregarlo al MySpace. Me aceptó. Ahora me dejó un comentario de esos todos cordiales, todos felices. Sigo pensando en qué clase de palabras cordiales le voy a escribir. Todo a manera de reconciliación, todo en forma de que he olvidado que fue mi novio pero yo nunca fui la suya, de que la época en que nos ignorábamos ha terminado, de que podemos volver a saludarnos de beso, alzar la mano cuando nos encontremos en la calle, ser amigos de hi5 y de Twitter. Hacer la declaración implícita de que ya no significamos nada el uno para el otro y así nos sentimos bien. ¿Mensajitos? No, ésos no.

11 comentarios:

pordiosero power dijo...

hace algun tiempo supe que las historias de novios o novias ,exnovios y exnovias siempre son iguales al principio se arden jajaja y con el paso del tiempo jajaj ignoras el paradero de el o la ex jajaj y cuando aparece es de ohh diablos las tripas se retuersen jajaja pero naaaa los noviazgos no rulean jaja en mi opinion.. no por que me hayan hecho algo si no que aveces hay cosas mas importantes... un saludo ... pd.. me gustan las manzanas

Zombie Fan dijo...

Pobre tonto, se atrevio a despreciar a una celebridad.

madmanmau dijo...

en mi opinion los mensajes de la madrugada no son tan malos........

ru dijo...

A mí siempre me pasa eso, pero en vez de novios me consigo enemigos.

Isaura dijo...

Hay días que por como escribes de tu pasado, puedo juras que tienes como 25 años.. jojo..

Zombie Fan dijo...

I like to live my life on the edge
No one can stop me, no!
Now it's too late
Never thinking twice about what I do
I'm like a savage animal on the loose


Live fast, oh you gotta die young

luismiguex dijo...

Orale...
ahora me acorde de algo..
que iba a comentar..
cuando tenias los anteriores post..
eres exactamente un año mayor que yo..
lo iba a comentar un dia que posteaste algo sobre tu cumpleaños jaja.. no recuerdo cuanto tiempo fue eso..
saludos..
cya

Chico Migraña dijo...

Los acuerdos implícitos que mencionas te delatarían.
Salúdalo y se cordial, nada más. Lo demás es lo de menos ;)

AndreaLP dijo...

Pues yo la llevo muy cordial con el biológico (o sea, mi ex) aunque casi a los 40 sigue siendo un pendejazo en toda la extensión de la palabra. Digamos que nuestra amistad virtual es mejor de lo que fue la relación, jaja.

Saludos, Zombie.

Eduardín dijo...

Me gustó mucho esta entrada. Felicidades... no por la fea vivencia (lo de que ya tenía novia, no lo de que era tu novio; creo que eras muy feliz en esas épocas) que tuviste con señor-baterista-pelo-largo, sino por el escrito.
Saludos cálidos, sólo por internet, sigo enfermito.

Ricky_Ramirez dijo...

nirvana... matando gueros... nightwish...

hatebreed tampoco me gusta la verdad es como esas chingaderas de mudvayne (o como se escriba)

yo ahora me gusta mucho escuchar punk hardcore y death metal.