jueves, 7 de mayo de 2009

No hay que madrugar

Me levanté tempranísimo. Luché contra mis lagañas, le saqué punta a mis lápices, guardé mis libros en la mochila de Helloween, me pinté los labios y me dirigí a la escuela a un promedio de 60 kilómetros por hora (como la canción de New Order). Cuando llegué descubrí el estacionamiento vacío y una nota escrita en papel rosa: "Las clases se reanudarán el lunes 11 de mayo".

Ahora estoy aquí blogueando, como hago cada vez que mis planes se frustran.

6 comentarios:

Tsunami dijo...

Daaaaah!!! Pero bueno, a quién le dan pan que llore???

madmanmau dijo...

yo tenía entrega final a las 6PM, acabo de confirmar con una llamada a mi profesor (soy de los nerds que tienen el teléfono del profesor) que se pospondría la entrega mínimo una semana.......felicidad!

por otro lado.....pobre de ti!!!estar tan temprano por nada!!

sirako dijo...

hubieras aprovechado para quemarla!!! yeah.

luismiguex dijo...

jeje, que bueno que a mi me avisaron a las 11 de la noche, sino me hubiera levantado igual y hubiera llegado tarde como siempre.

ru dijo...

A mí me dejaron entrar para preguntarme literalmente si no tenía influenza y regalarme un jabón Rosa Venus. Creo que fue casi lo mismo.

Salles dijo...

¿De pura casualidad no eras esa niña que fotografiaron para El Universal, desconcertada por ver un aviso epidémico sobre la reja de su escuela en cartulina fluorescente?