Mostrando entradas con la etiqueta felicidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta felicidad. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de septiembre de 2009

Zombie in the box

Estoy platicando con el Tsunami de nuestra época dorada del grunge. A nosotros no nos tocó la mera época noventera de Seattle porque éramos demasiado jóvenes, pero nos desquitamos en la adolescencia. Empezaban los dosmiles y, mientras el resto de mozalbetes de nuestra edad se derretía con la fantasía nü metalera, nosotros pasábamos el tiempo en la extinta comuna Grunge Inc. donde convivíamos virtualmente con los tales Do_the_evolution (con quien tuve un mega dramático crush adolescente), Man_in_the_box, el Tourrete's, el Pordiosero Power, Fluoxetina y odinhueleaespiritujoven, entre otros.

Mi primer disco grungero fue el Ten; lo escuchaba en el discman cuando todavía no existían los emepetreces. Recuerdo cuánto sufrí cuando no pude ir a los tres primeros conciertos de Pearl Jam en México por ser todavía una niña de secundaria. Cuando regresaron en 2005 me desquité y fui a los dos conciertos en el Palacio de los Deportes con mi gran amor: grunge_84 (aquí va el suspiro). Él me regaló los dos bootlegs de los conciertos en México, ésos que se descargaban, se imprimían las portadas y se les pegaban bonito. También me presentó a Joy Division y a Paul Auster y me llevó al concierto de los Rolling Stones, pero ésa es otra historia.

En esas épocas el atuendo obligado era el vestido floreado, la chamarra rota y las Dr. Martens ("¿Conoces a Gaby? Sí, la pandrosa..."). Layne era mi único dios y conmemorábamos cada año la fecha de su muerte (estoy oyendo el Unplugged de Alice in Chains, fantástico). El Riot Act salía al mercado y junto con él las quejas de que Pearl Jam ya no era grunge sino "adulto contemporáneo". Los Stone Temple Pilots se separaban. Courtney Love sacaba disco nuevo (a mí sí me gustaba Hole y ella nunca me cayó tan mal). Audioslave surgía de repente pero yo seguía cantando Black Hole Sun. Adornábamos las playeras con el clásico "Grunge's not dead". Creo que, a pesar de toda la teenage angst, éramos felices. Nos cambió la vida, ¿verdad Tsunami?

Luego entré a la prepa.

lunes, 29 de junio de 2009

Voy a extrañar la prepa

Cómo se inunda con la más ligera lluvia, los arbustos con formas tan extrañas que hacen pensar que el jardinero los podó en ácido, los baños extremadamente sucios llenos de mensajes edificantes como "Por favor mantengan el baño limpio. Compórtense como lo que son, no como se ven", las tediosas conferencias en el salón audiovisual, el señor que vende chicharrones junto al salón 13, el salón de usos múltiples, mejor conocido como "el gallinero", y la milenaria costumbre de los alumnos de fajarse a alguien ocultos detrás de sus paredes, los tres libros de la biblioteca y su horrible encargada, las computadoras virulentas, el profesor de Inglés guapetón, el de Física más feo que pegarle a Dios y el de Lectura y Redacción tan cristianamente insoportable, Arquímedes y sus fantásticas clases llenas de los Rolling Stones, de los Doors y del doctor Atl, las ofrendas de día de muertos, las pastorelas en las que los mozalbetes del coro, uniformados con bufandas, entonan villancicos con voces de niños de 5 años, las prácticas de laboratorio llenas de permanganato de potasio, glicerina, humo y tos, la misteriosa combustión espontánea de botes de basura y lockers, los días en que comíamos paletas con palito fosforescente e iluminábamos los salones durante la noche, los adolescentes que saben bien que para ligarse a una preparatoriana sólo hace falta llevar una guitarra acústica a la escuela, sentarse en el pasto y hacer como que tocan, la máquina de coca-colas que se roba el cambio, los fetos del laboratorio de Biología, los choques en el estacionamiento, la taza cortada a la mitad que adorna la dirección y dice "¡Usted pidió media taza de café!", el agradable director que se para en la entrada a las siete de la mañana para saludarnos a todos, la aburridísima y ñoña gaceta de la universidad, los jóvenes que se caen de borrachos pero son lo suficientemente responsables para entrar a clase en ese estado y perfumar el salón, los carteles que rezan "Los universitarios somos HONESTOS" junto a los de "Noche de playeras mojadas", las presentaciones de Mercadotecnia con todo y su comida gratis, los toquines en la explanada, los bailes masivos de "Payaso de rodeo" que aprovechábamos para huir discretamente, la antigua tradición de mojar a los de primer semestre, la comida insalubre del señor Salim, mis frases de Voltaire dibujadas en la pared, la pila bautismal oculta entre los cactus, las lágrimas en el lavabo y la risa en las bancas pintarrajeadas...

Pero ya era hora.

***
Hoy le pedí a un compañerito de clase que me enseñara su mochila:


A mí, en lo personal, nunca me ha gustado el Boing de uva.

viernes, 19 de junio de 2009

Esto de ser adulta empieza a gustarme

Porque puedo hablar de sexo y de religión libremente, sin que algún otro adulto, casi siempre un maestro, me mire extrañado y vaya preocupado a hablar con mis papás de las cosas que digo y de que soy líder natural y por lo tanto resulto peligrosa para el resto del grupo.

miércoles, 10 de junio de 2009

Yo no quería postear

Porque el metallicocentrismo me tiene paralizada, no he sabido iniciar una conversación con la gente que no tenga que ver con el maravilloso setlist del sábado o con la guitarra de Drácula de Kirk Hammet o con One o con The memory remains o con el helicóptero o con The memory remains o con Robert Trujillo o con The memory remains. En la tocadita de anoche en Cuautepec (ahí donde termina el arcoiris), donde se congregaron punks, metaleros y emos por igual, me encontré a mucha gente que se lamentaba por haber comprado boleto para el jueves, ese concierto que, según dicen, "no era de fans", pero estuvo chido.

Todos mis amigos y yo sentimos la nostalgia. Es rarísimo volver a sentarse a un salón de clases cerrado después de haber sentido el aire del foro Sol en los labios. Ese sentimiento de que ya fue, ya pasó. No puedo esperar a que salga el devedé para verlo una y otra y otra vez.

Pronto: posts post-Metallica. Y si encuentro el cable de mi celular, fotitos.

domingo, 7 de junio de 2009

Ayer


Ése ha sido el mejor concierto de todos. Todavía siento escalofríos.


Aquí el setlist (que tomé prestado de Sangre de Metal :)

viernes, 5 de junio de 2009

Metallica

Hijos, pero qué bello. Todo fue tan repentino y lleno de acciones desesperadas para llegar al concierto tipo Detroit Rock City. Mi celular se murió y no pude sacar ni una fotito, pero así lo disfruté más. Robert Trujillo aventó miles de plumillas justo donde yo estaba y todo se convirtió en un revolcadero de piernas, brazos y greñas; así como cuando rompen la piñata y los niños se avientan para agarrar dulces, sólo que con sujetos mucho más grandes, malotes y desesperados. Lo amé. Hacía mucho, mucho tiempo que me moría por estar presente durante el intro de El éxtasis del oro, ésa que canto cuando voy manejando. Y las explosiones en One y las flamas gigantes que quemaban lindo la cara y la pantallas gigantes y las guitarras de Ouija y las arrugas de Lars. Kirk Hammet y Robert Trujillo igualitititos que en las fotos.

La sed después de un concierto es insoportable. El dolor en los pies. Sólo he dormido unas dos horas (¿Alguna vez han tenido tanto sueño que ven cosas que no están ahí? Por ejemplo, confundir un señalamiento de tránsito con un hombre de gorra que camina con las manos en las bolsas o ver un espacio entre un Oxxo y un poste como un tráiler gigantesco, como me pasó a mí). Pero me siento tan felizmente cansada, con playera de la viborita del álbum negro y todo, regresando de la clase de las 7 de la mañana donde seguramente todos piensan en una resaca. Aún no puedo abrir bien los ojos y eso se siente bien.

sábado, 30 de mayo de 2009

Trabalenguas

A mí me tocó whisky anoche. En casa de nuestro amigo, el estudiante de medicina, la botella de Johnnie Walker adornaba la mesa de la sala, mientras un montón de libros viejos esperando ser vendidos descansaba en una esquina. El amigo, con un vaso en la mano, tomó uno de juegos de palabras para niños de tercero primaria y empezó a leer:

Manuel Micho por capricho
mecha la carne de macho
y ayer decía un muchacho:
¡Mucho macho mecha Micho!

No sé si fue el whisky o si estábamos justo en el momento más simple del día, pero al escuchar el trabalenguas las carcajadas botaron como si las hubiéramos estado conteniendo durante años. Yo volví a sentir el dolor de los cachetes y el ardor de garganta, golpeé ruidosamente el piso con los tenis y derramé un poco de mi bebida sobre mi playera de la risa. Quise leer uno yo misma, así que hojeé el libro al azar y me detuve en el dibujo de una muñeca de pelo largo que mira por la ventana, pensativa, mientras el helado que tiene en la mano derecha se derrite y se derrama sin que ella lo note:

Quiero y no quiero querer
a quien no queriendo quiero.
He querido sin querer
y estoy sin querer queriendo.

Si porque te quiero quieres
que te quiera mucho más,
te quiero más que me quieres.
¿Qué más quieres?
¿Quieres más?

Entonces dejé de reír y me quedé pensativa. Supliendo a las palabras que en realidad tenía en la punta de la lengua, desde el corazón, empecé a hablar del Yakult y los tragos promedio en que la gente se bebe uno. Casi siempre son dos, pero yo como y bebo muy lento y le doy casi cinco.

Sabía que no podría recordar el trabalenguas, así que le compré el libro a mi amigo y lo traje a mi casa. Antes de salir a la noche templada, cuando la botella de Johnnie ya estaba vacía, me ofreció una manzana. Cuando llegué a mi cama apenas iba alcanzando la cáscara de la fruta, que hacía chiu chiu dentro de mi boca y retumbaba en aquel silencio. Sentí ganas de llamar a alguien, tenía tantas palabras y además el trabalenguas de tercero de primaria. El sentimiento y el silencio me hacían muy feliz.

martes, 31 de marzo de 2009

Feliz feliz feliz

Adivinen quién sí quedó en la UNAM. ¡Ni la enorme y horrible garra negra pudo conmigo! ¡Y yo que estaba tan preocupada! Ahora sí: prepárense para "Zombie va a la universidad".

martes, 3 de marzo de 2009

Zombie va al Maiden Fest

Antes de que Ágora tocara yo ya estaba sufriendo por el sol. Estaba a punto de comprarme una gorra bordada muy fea, cuando Ruy, el amigo con quien comparto la piel sensible, apareció con un envase de bloqueador en la bolsa. "Mujer prevenida vale por dos" le dije. Gracias Ruuuy. También los de Morbid Angel se pusieron rojitos. ¿Alguien más lo notó? ¿Sí? ¿No?

Yo sí soy de las que se meten hasta adelante porque a la mitad del concierto suele entrarme la desesperación y TENGO que meterme hasta adelante. Arthur Alan Gore me dice "Juventud, divino tesoro". Yo digo que nomás a veces, jaja. He aquí mis dos mejores fotos. Si toman en cuenta que poseo una camarita VGA, que no les cambié el tamaño y salieron minúsculas, que el codo de un tipo más alto que yo reposaba en mi cuello y que tengo pulso de maraquero, no están tan mal:




Amé los bailecitos de Janick Gers. Ahora no agarré nada (el año pasado salí con la muñequera de Steve Harris, que al principio estaba limpiecita y olía rico, pero después de enseñársela a mis amigos terminó oliendo a cigarro y sudor). ¿Quién más fue? Cuenten, cuenten.