domingo, 11 de enero de 2009

Sueño de antier

Caminaba alegremente hacia mi clase de Inglés, cuando pasaba frente a un local donde hacían tatuajes y perforaciones. En medio de un arranque de impulsividad, decidía entrar y perforarme la nariz. No me importaba el hecho de que se me hacía tarde para la clase ni tampoco que no llevara ni un quinto en la bolsa; yo entraba, me acostaban en un sillón y alguien me decía "no te preocupes, no duele nada". De alguna forma yo veía cómo la aguja atravesaba mi piel como si fuera alguna otra persona, pero también podía sentir el dolor. Después me daban a escoger el aretito y me daban otro de regalo. A la hora de pagar se me ocurría una idea: iría corriendo con mis amigos de la clase, les pediría cien pesos prestados (que era el precio de la perforación), pagaría y todos contentos. Cuando estaba de nuevo en la calle me encontraba a mi novio y estaba ansiosa por enseñarle mi nariz, pero al verme se daba cuenta de que no sólo me había perforado ahí, sino también una ceja, el labio y la barbilla. Me daba mucho miedo y ¡puf! desperté.

3 comentarios:

Lorena Ceballos dijo...

Lo del tatuaje en el mentón me dió miedo, snif

Yea! volviste!

Chava dijo...

sueños guajiros que les dicen

Ricky_Ramirez dijo...

"me acostaban en un sillón y alguien me decía "no te preocupes, no duele nada"."

jajajaja, creo que eso es aplicable en innumerables situaciones