miércoles, 8 de julio de 2009

El Trip Fontaine de la secundaria

El Trip Fontaine de la secundaria de verdad lo era. Además de alto, bronceado, guapo y ojiazul, era el presidente de la sociedad de alumnos, jugaba futbol y era amado por maestras, perseguido por quinceañeras y deseado secretamente por algunas monjas. Yo, en cambio, era la típica niña rara que Trip Fontaine deseaba en secreto. Fue en aquellos días en que me gané el apodo de Zombie por mi cadavérica forma de caminar y la mirada que se perdía para evadir la de los compañeros. Además leía el diccionario para entrenerme, me tropezaba seguido, rayoneaba mis libretas para que la psicóloga se entretuviera desmenuzándolas y mi cabeza era un imán de balones a la hora del recreo.

Trip Fontaine jugaba futbol. En la cancha de cemento los niños pateaban el balón y las niñas lo miraban a él desde la orilla. Yo volvía de la cooperativa con coca-cola en mano, pegadita a las ventanas de la escuela que estaban protegidas por unos pesados barrotes amarillos, rodeando la cascarita y evitando ser tocada por el sol. Trip, en medio de un ataque de furia futbolística, pateó el balón con tanta fuerza que éste, en vez de entrar a la portería, se desvió hacia los barrotes amarillos de las ventanas y los hizo caer justo sobre mi cabeza. La coca-cola casi nueva se cayó al piso y el chichón apareció bajo mi cabello en menos de diez segundos. Mis lágrimas se detuvieron antes de asomar cuando el Trip Fontaine de la secundaria dijo: "Te acompaño a la enfermería". Después me llenaron el pelo de pomada.

Aprovechando la confianza que teníamos después del golpe, el Trip Fontaine de la secundaria me pidió ayuda para conquistar a Pe, la compañerita de clase que lo hacía babear. "Por favor, pregúntale si le gusto y me dices, ¿sale?". Yo, como no sabía decir que no, traté de averiguar sin éxito los más profundos sentimientos de Pe, quien era tan profunda como un chapoteadero.

Una tarde salí a pasear con mi novio. Se suponía que estábamos juntos, pero bastó un descuido mío para que el badulaque huyera sin explicación y me abandonara en el centro, sola y sin crédito para mentarle la madre vía telefónica. Caminé hasta que llegué a casa de Trip Fontaine, quien estaba afuera fumando, y le conté cómo mi novio se había ido y no tenía cómo regresar a mi casa. "Ya no estés triste. ¿Quieres pasar a hablar por teléfono?". La sala de su casa a media luz, él con ganas de abrazarme y consolarme, yo con ganas de irme a mi casa. El novio malo no contestó. ¿Qué pasó con Pe? le pregunté. "Bah, ella no me gusta". Y me besó. Sabía a vinagre de arroz.

De vuelta en la escuela, el sector femenino seguía derritiéndose por él. Yo estaba demasiado ocupada pensando en el novio que no me quería, en los dibujos que preocupaban a la psicóloga y en los cuentos de Edgar Allan Poe. Trip Fontaine salió de la secundaria hablando como todo un hombre y se fue a vivir lejos. Yo me quedé.

6 comentarios:

Tsunami dijo...

Ja!!! Donde te abandonaron chiquilla??? esa no me la sabía...

Edoardo dijo...

Jejeje que chistos se oye lo del badulaque, jaja. Me encanta tu estilo :P

¿Te encontrarás de nuevo con un Trip Fontaine en la universida'? Sería interesante ver que pasaría, teniendo en cuenta todos esos antecedentes, je.

Ojala yo me encuentre con uno, jajaja, si no pues yo me hare el Trip Fontaine del IPN, no soy guapo pero tengo unos lentes igualitos, jujuuu.

madmanmau dijo...

si era todo un caballero el Fontaine, hasta te acompañó a la enfermería........he is a keeper jajajajaja

RED dijo...

Hola, primera vuelta en tu blog y me ha gustado mucho cómo relatas (y otros de tus posts que ya comentaré). Así pasan historias todo el tiempo, algunas ahi acaban, otras, te brincan de regreso a la cara cuando menos lo esperas en futuros indeterminables.

makz dijo...

Eres rara.

Fableton dijo...

Wow... escribes genial, ojala mi blog tuviera mas cosas de este estilo y no cosas superficiales como: "Como robar imagenes del Hi5"